10 jul 2011

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Día 6 de Julio, las 4:30 de la tarde, 38ºC, una intensa y agobiante ola de calor abrasa mi piel hora tras hora, excelente día para darse un chapuzón en las frías y cristalinas aguas de algún río oculto tras alguna lejana montaña.
En cambio me hallo aquí, sola, encerrada entre estas 4 paredes, sufriendo este intenso calor mientras escribo estas lineas.
A mi derecha, un abanico.
A mi izquierda un vaso de agua fresca con una pajita.
Al frente, niños corriendo calle abajo rumbo a la playa.
A mis espaldas, nada digno de recordar.

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