10 jul 2011

14:46h

Es curioso cuando nos gusta alguien, y por sorpresa, cómo al encontrárnoslo, los nervios se apoderan de nosotros haciendo que balbuceemos palabras inteligibles a la vez que nuestro rostro va tomando poco a poco un tono rojizo, pero más curioso es aún cuando justo al ver a esa persona de frente, comenzamos a arreglarnos el pelo, la ropa, queriendo estar deslumbrantes para ella.
Y es que todo a nuestro alrededor desaparece cuando estamos a su lado, y parece como si el mundo se parase solo para tí, para permitirte que disfrutes de ese momento, de esa sensación, pero nada más lejos de la realidad.

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