Sabía que tenías un punto débil, y es tu pánico a perder el dominio de tí mismo.
Odias la idea de no saber qué está pasando, de no poder hacer nada por evitarlo, de no ser tú.
Tienes miedo de no llevar las riendas, de que otro te domine a tí.
Estás demasiado acostumbrado a ser tú el que lo sabe y lo controla todo.
Pero a veces, sabes? ... No es tan malo dejarse llevar.