Aparentemente todo está tranquilo.
Calma, quietud, todo en silencio a excepción de una suave música sonando de fondo, alguna que otra pareja paseando. Poca gente, es la hora de comer.
Pero solo aparentemente tranquilo, pues en realidad, si prestas un poco más de atención, si miras bien, si te paras a escuchar, oirás el grave sonido de un ventilador, el rechinar de una puerta al abrirse, los gritos ensordecedores de algunos niños que juegan en el parque un poco más allá, el arrastrar de varias mesas y sillas, las voces de una pareja que mientras pasean, discuten, el incesante gotear de un grifo mal cerrado, las risas y carcajadas de una mujer que come en una mesa al fondo, alguien que grita tu nombre....
No hay comentarios:
Publicar un comentario