10 mar 2011

Ya he encontrado a mi príncipe, solo falta que quiera que yo sea su princesa.

Cuando somos niños, soñamos con cosas pequeñas, sencillas.
Cuando nos hacemos mayores nuestros sueños cambian con nosotros y se vuelven más complejos, igual que nosotros, pero los sueños se rompen en pedazos cuando se topan de frente con la realidad, porque ésta, a menudo, es radicalmente diferente a como habíamos imaginado, y esa realidad es la que se encarga de poner a cada uno en su lugar.

Uno sabe cómo empiezan las cosas, pero nunca sabe cómo pueden acabar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario